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Shanti Devi - Jorge Brandán - Terapeuta Holístico e Investigador Paranormal

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Conciencia
SHANTI DEVI:
EL CASO DE REENCARNACIÓN QUE DESAFIÓ A INVESTIGADORES DURANTE DÉCADAS
Cuando se habla de reencarnación es muy fácil ingresar en un terreno donde se mezclan creencias religiosas, convicciones personales, relatos transmitidos de boca en boca y afirmaciones imposibles de comprobar.

El caso de Shanti Devi, ocurrido en la India durante la primera mitad del siglo XX, merece un tratamiento diferente.

No porque constituya una «prueba científica definitiva» de la reencarnación —afirmarlo sería ir más allá de lo que la evidencia permite—, sino porque reúne una característica fundamental: una parte importante de lo relatado por una niña que decía recordar una existencia anterior pudo ser confrontada posteriormente con personas, lugares y acontecimientos reales.

Además, el caso comenzó cuando Shanti era muy pequeña. No existió una regresión, una sesión de hipnosis ni una búsqueda deliberada de supuestas vidas pasadas.

Los recuerdos aparecieron espontáneamente.

Y lo que comenzó como las extrañas afirmaciones de una niña terminó provocando una investigación formal, la intervención de una comisión vinculada a Mahatma Gandhi y, décadas después, el interés de investigadores especializados en recuerdos espontáneos de vidas anteriores.

UNA NIÑA QUE DECÍA TENER OTRA CASA

Shanti Devi nació en Delhi el 11 de diciembre de 1926.

Cuando tenía aproximadamente cuatro años comenzó a decir que su verdadera casa no estaba allí.

Decía haber vivido anteriormente en Mathura, una ciudad situada aproximadamente a 140 kilómetros de Delhi.

Pero aquello no quedó reducido a una afirmación vaga.

Shanti decía que había estado casada, hablaba de un marido que continuaba viviendo en Mathura y describía aspectos de aquella existencia anterior.

A medida que crecía comenzó a proporcionar información cada vez más concreta.

Finalmente, la mujer cuya vida parecía estar recordando pudo ser identificada.

Se llamaba Lugdi Devi, también mencionada en diferentes fuentes como Lugdi Chaubey.

Había sido esposa de Kedar Nath Chaubey, comerciante de Mathura.

Lugdi había muerto el 4 de octubre de 1925.

Shanti nació poco más de un año después.

LA MUERTE DE LUGDI

La historia de Lugdi tenía además características particulares que posteriormente aparecerían en los recuerdos de Shanti.

Lugdi había tenido un hijo y había atravesado posteriormente otro embarazo complicado.

Shanti relataba circunstancias vinculadas con el embarazo, el parto y la enfermedad que precedió a la muerte de aquella mujer.

También mostraba un vínculo emocional particularmente intenso con el hijo que Lugdi había dejado vivo.

Hasta aquí podríamos estar simplemente frente a las fantasías de una niña.

El problema comenzó cuando alguien decidió comprobar si las personas de las que hablaba realmente existían.

UNA CARTA A MATHURA
Uno de los protagonistas fundamentales de la historia fue Lala Chand, director de la escuela a la que asistía Shanti.

En lugar de limitarse a escuchar sus relatos, intentó obtener información concreta.

Shanti proporcionó datos de su supuesto marido anterior:

Kedar Nath Chaubey, Mathura.

Se consiguió una dirección y se envió una carta.

La respuesta produjo un cambio radical en la historia.

Kedar Nath Chaubey existía.

Y efectivamente había estado casado con una mujer llamada Lugdi, fallecida antes del nacimiento de Shanti.

A partir de ese momento ya no se trataba solamente de analizar la imaginación de una niña.

Había aparecido una persona real que coincidía con aquello que ella venía relatando.

LA PRIMERA PRUEBA
Kedar Nath no viajó inmediatamente a Delhi.

Primero envió a un familiar, Kanji Mal Chaubey, primo suyo, para conocer personalmente a Shanti.

Según los testimonios conservados sobre el caso, la niña lo identificó por su relación con su supuesto marido anterior y proporcionó información relacionada con la familia.

Kanji Mal quedó suficientemente impresionado como para recomendar que Kedar Nath viajara personalmente a Delhi.

Y entonces ocurrió uno de los episodios más conocidos del caso.

EL ENCUENTRO CON SU SUPUESTO MARIDO
Kedar Nath decidió no facilitarle las cosas.

Cuando se presentó ante Shanti intentó ocultar inicialmente su verdadera identidad.

La niña, sin embargo, habría reconocido que aquel hombre era quien ella identificaba como su marido anterior.

Pero Kedar Nath no llegó solo.

Lo acompañaba Naunita Lal, el hijo de Lugdi.

Aquí aparece uno de los aspectos emocionalmente más sorprendentes del expediente.

Shanti era una niña.

Naunita era físicamente mayor que ella.

Sin embargo, cuando lo vio, Shanti reaccionó hacia él como una madre que vuelve a encontrarse con su hijo.

Lo abrazó y lloró.

Desde nuestra perspectiva resultaba absurdo: una niña comportándose maternalmente con un muchacho mayor que ella.

Desde la perspectiva de Shanti, no había contradicción alguna.

Aquel muchacho era su hijo.

COSAS QUE SUPUESTAMENTE SOLO CONOCÍAN LOS ESPOSOS
Posteriormente Kedar Nath habló privadamente con Shanti.

Le realizó preguntas relacionadas con aspectos íntimos de su matrimonio con Lugdi.

Según su propio testimonio, Shanti respondió correctamente sobre diferentes cuestiones que consideraba conocidas solamente por él y su esposa fallecida.

Incluso habría mencionado promesas realizadas por Kedar Nath a Lugdi antes de morir.

Este tipo de evidencia debe ser considerada con mayor precaución que otros elementos del caso.

¿Por qué?

Porque no tenemos aquí un documento independiente contra el cual comparar las respuestas.

Dependemos del testimonio posterior de Kedar Nath acerca de que determinada información era efectivamente privada.

Es importante establecer esta diferencia porque investigar un fenómeno extraordinario exige separar aquello que puede verificarse independientemente de aquello que depende exclusivamente del testimonio de sus protagonistas.

EL CASO LLEGA A MAHATMA GANDHI
La historia adquirió notoriedad en la India.

Finalmente llegó a conocimiento de Mahatma Gandhi, quien conoció personalmente a Shanti.

Se constituyó entonces una comisión de investigación integrada por quince personas, entre ellas figuras públicas, abogados, periodistas y otras personalidades.

La prueba fundamental consistiría en algo muy sencillo:
llevar a Shanti a Mathura.

Si realmente recordaba haber vivido allí, tendría ahora la oportunidad de demostrarlo en el lugar donde supuestamente había transcurrido su existencia anterior.

EL REGRESO A MATHURA
Shanti tenía nueve años cuando realizó aquel viaje acompañada por sus padres y miembros de la comisión.

Cuando llegó a la estación ocurrió uno de los reconocimientos registrados durante la investigación.

Entre las personas presentes había un hombre mayor.

Shanti se acercó y realizó hacia él el tradicional gesto de respeto consistente en tocarle los pies.

Después explicó quién era.

Según ella, aquel hombre era el hermano mayor de su marido.

Se trataba efectivamente de Babu Ram Chaubey, hermano de Kedar Nath.

Durante su permanencia en Mathura se registraron nuevos reconocimientos de personas y lugares relacionados con la vida de Lugdi.

También mostró familiaridad con expresiones lingüísticas y características locales.

Según los informes de la investigación, pudo orientarse hacia diferentes lugares que afirmaba haber conocido durante aquella existencia.

La comisión terminó considerando que el conjunto de reconocimientos constituía evidencia favorable a las afirmaciones de Shanti.

Su informe fue publicado en 1936.

EL DINERO ESCONDIDO
Otro episodio resulta particularmente interesante.

Shanti afirmó que durante su existencia como Lugdi había escondido dinero en determinado lugar de la vivienda.

El sitio fue revisado.

El dinero no estaba.

A primera vista, la prueba parecía haber fracasado.

Pero entonces Kedar Nath manifestó que Lugdi efectivamente había escondido dinero allí y que él mismo lo había retirado después de su muerte.

Nuevamente debemos distinguir evidencia de interpretación.

No apareció físicamente un dinero cuya existencia nadie conociera.

La corroboración dependió de la declaración de Kedar Nath.

Pero la afirmación de Shanti señalando aquel lugar concreto forma parte del conjunto documental del caso.

IAN STEVENSON Y LA INVESTIGACIÓN POSTERIOR
Décadas después, el caso despertó el interés del psiquiatra Ian Stevenson, de la Universidad de Virginia.

Stevenson dedicó gran parte de su carrera académica al estudio de niños que afirmaban espontáneamente recordar vidas anteriores.

Su metodología intentaba localizar los casos lo antes posible, registrar las declaraciones del niño y posteriormente determinar si existía alguna persona fallecida cuya biografía coincidiera con ellas.

Al revisar el expediente de Shanti Devi, Stevenson consideró que existían al menos 24 afirmaciones relacionadas con la vida anterior que coincidían con hechos posteriormente verificados.

Esto no significa que Stevenson declarara científicamente demostrada la reencarnación.

Utilizaba deliberadamente una expresión mucho más prudente:

casos sugestivos de reencarnación.

Y esa diferencia es fundamental.

PERO SHANTI RECORDABA ALGO MÁS
Hasta aquí tenemos una historia extraordinaria.

Una niña afirma haber sido otra persona.

Describe una ciudad diferente.

Habla de un marido.

La persona existe.

Habla de un hijo.

El hijo existe.

Es llevada a la ciudad.

Reconoce personas y lugares.

Pero el caso de Shanti Devi contiene todavía otro elemento.

Ella afirmaba recordar lo que había sucedido después de la muerte de Lugdi y antes de nacer como Shanti Devi.

Es decir, decía conservar recuerdos del período comprendido entre ambas vidas.

Esta parte del relato no puede verificarse de la misma manera.

No existe una ciudad, una persona o un documento contra el cual podamos comprobar qué ocurre después de la muerte.

Pero resulta extraordinariamente interesante conocer lo que describió.

EL MOMENTO DE LA MUERTE
Según Shanti, inmediatamente antes de morir como Lugdi experimentó una profunda oscuridad.

Después apareció una intensa luz.

Comprendió que había abandonado el cuerpo.

En una entrevista realizada por el investigador Sushil Chandra Bose en julio de 1936, describió encontrarse en una especie de forma vaporosa mientras comenzaba a elevarse.

Debemos detenernos aquí por una razón histórica.

Estamos hablando de declaraciones recogidas en la década de 1930.

Faltaban aproximadamente cuarenta años para que las llamadas experiencias cercanas a la muerte alcanzaran enorme difusión internacional a partir de las investigaciones y publicaciones que comenzaron a popularizarse durante los años setenta.

Esto no demuestra que ambos fenómenos tengan el mismo origen.

Pero la semejanza merece ser señalada.

LOS ACOMPAÑANTES
Shanti describió entonces la aparición de varios jóvenes vestidos con ropas amarillas o color azafrán.

Las distintas entrevistas no coinciden exactamente en el número.

En algunas aparecen tres; en otras, cuatro.

Este detalle también debe mencionarse porque las contradicciones menores forman parte de cualquier análisis serio de un testimonio.

Lo importante es que el elemento central permanece:
después de abandonar el cuerpo aparecen figuras que la acompañan.

Según uno de los relatos, estas figuras la colocaron en algo que ella intentó describir como una especie de receptáculo rectangular y comenzaron a conducirla hacia arriba.

¿Qué era aquello?

No lo sabemos.

Ni siquiera sabemos si debe interpretarse literalmente.

Cuando una persona intenta describir una experiencia para la cual carece de referencias conocidas necesariamente utiliza objetos y conceptos disponibles en su memoria.

EL ASCENSO
Durante aquel desplazamiento Shanti recordó haber observado un jardín extraordinariamente hermoso y también un río.

Después habló de diferentes niveles o planos.

Describió cuatro planos.

En ellos encontraba figuras que identificaba como sadhus, ascetas u hombres santos.

En una de las versiones afirmó que los acompañantes estuvieron con ella durante los primeros niveles y que posteriormente llegó sola al cuarto.

Y en ese cuarto nivel ocurre algo particularmente interesante.

UN LUGAR DONDE EL TIEMPO NO FUNCIONABA COMO AQUÍ

Según Shanti, allí no existía una percepción normal del tiempo.

En una de las entrevistas realizadas en 1936 identificó una figura central como Krishna, rodeada por numerosos santos.

Debemos nuevamente diferenciar relato de interpretación.

Shanti era una niña criada dentro de la cultura religiosa de la India.

Que identificara aquella presencia como Krishna no demuestra que objetivamente estuviera frente a Krishna.

Es perfectamente posible que, suponiendo que la experiencia fuera real, estuviera interpretando aquello que percibía utilizando las imágenes religiosas disponibles en su propia cultura.

Pero esto último es solamente una hipótesis.

Lo documentado es que ella lo identificó como Krishna.

LA REVISIÓN DE LA VIDA
Y entonces aparece uno de los elementos que considero más fascinantes de todo el relato.

Shanti describió una especie de revisión de las acciones realizadas durante la vida de Lugdi.

Aquella figura disponía de algo que ella describía como un papel o registro.

En él parecían encontrarse los acontecimientos o acciones de la existencia que acababa de terminar.

El esquema narrado por Shanti resulta entonces aproximadamente así:

muerte → separación del cuerpo → luz → acompañantes → ascenso → diferentes planos → encuentro con una entidad superior → revisión de la existencia.

No estoy afirmando que así ocurra después de morir.

Estoy señalando que eso fue lo que Shanti Devi afirmó recordar.

LA CASA NÚMERO 565
Durante aquella revisión aparece un detalle todavía más extraño.

Shanti afirmó haber escuchado una referencia a una «casa número 565».

Según la documentación posteriormente analizada por investigadores del caso, 565 correspondía al número de la vivienda donde Shanti vivía en su nueva existencia.

Si interpretáramos literalmente este recuerdo, la consecuencia sería enorme:
implicaría que determinados elementos relacionados con la próxima encarnación podrían estar establecidos antes del nacimiento.

Pero aquí debemos ser particularmente rigurosos.

Para atribuir un valor probatorio extraordinario a este detalle necesitaríamos establecer sin ninguna duda cuándo quedó registrada originalmente esa afirmación y qué posibilidades tenía Shanti de conocer conscientemente el número de su propia vivienda.

Por lo tanto, lo menciono como parte del relato documentado, pero no como una prueba independiente.

EL DESCENSO
Después de aquella experiencia comenzó lo que Shanti describía como un descenso.

Recordaba unas escaleras extraordinariamente luminosas, que comparaba con plata y oro.

Finalmente llegó a un estado completamente diferente.

Lo describió como una especie de celda oscura.

Allí no experimentaba hambre.

No experimentaba sed.

Y tampoco tenía una percepción normal del tiempo.

No podemos saber qué representaba aquello.

Podríamos sentir la tentación de interpretarlo como el período de gestación dentro del útero.

También podríamos imaginar un estado intermedio previo a la encarnación.

O algún tipo de experiencia simbólica.

Pero ninguna de estas explicaciones fue demostrada.

Por eso prefiero conservar el relato tal como aparece:

estado luminoso → descenso → oscuridad → nueva existencia.

CINCUENTA AÑOS DESPUÉS
Existe otro aspecto que proporciona un valor especial a esta parte del caso.

Los recuerdos de Shanti relacionados con el período entre vidas no fueron recogidos una sola vez.

Existen entrevistas realizadas en momentos muy diferentes.

Entre ellas:

Bal Chand Nahata, en febrero de 1936.
Jagdish Mitra, en abril de 1936.

Sushil Chandra Bose, en julio de 1936.

Décadas después fue nuevamente entrevistada, entre otros, en presencia de investigadores vinculados con este campo, incluyendo a Ian Stevenson y Satwant Pasricha.

Y todavía volvió a hablar del tema en 1987.

Entre los primeros y últimos testimonios habían transcurrido aproximadamente cincuenta años.

Los relatos no son idénticos.

Existen diferencias menores.

Pero permanece una estructura reconocible:

oscuridad, luz, separación del cuerpo, acompañantes, ascenso, diferentes planos, figuras espirituales, revisión de la vida, descenso y un período oscuro previo al nuevo nacimiento.

¿QUÉ PODEMOS CONSIDERAR PROBADO?
Creo que éste es el punto fundamental.

El caso de Shanti Devi contiene diferentes niveles de evidencia y no debemos mezclarlos.

Existe, en primer lugar, información que podía confrontarse con la realidad:
personas, nombres, relaciones familiares, lugares, acontecimientos de la vida de Lugdi y reconocimientos realizados posteriormente.

Existe después información cuya corroboración depende de terceros:
conversaciones privadas del matrimonio, promesas, dinero escondido y otros acontecimientos cuya confirmación provino fundamentalmente de Kedar Nath o de integrantes de la familia.

Y finalmente tenemos los recuerdos del período comprendido entre ambas vidas.

Estos últimos no pueden verificarse externamente.

No tenemos instrumento alguno capaz de comprobar si existen aquellos planos, aquellos acompañantes o aquella revisión de la existencia.

Por lo tanto, sería intelectualmente incorrecto presentarlos como hechos demostrados.

Pero tampoco corresponde ignorarlos.

Porque provienen de la misma persona que proporcionó una cantidad considerable de información acerca de una existencia anterior que sí encontró correspondencias con personas y acontecimientos reales.

TAMBIÉN EXISTIERON CRÍTICOS
Una investigación seria debe mostrar también aquello que contradice o debilita nuestra hipótesis.

El caso de Shanti Devi tuvo críticos.

Uno de ellos fue Bal Chand Nahata, quien investigó personalmente el caso y sostuvo que la información disponible no permitía considerar demostrada la reencarnación.

Otros análisis escépticos posteriores señalaron problemas metodológicos importantes:
la posibilidad de circulación de información entre ambas familias una vez establecido el contacto;
la dependencia de determinados testimonios retrospectivos;
la inexistencia de grabaciones de las primeras declaraciones;
y la posibilidad de que determinados episodios fueran modificándose o enriqueciéndose con el paso de los años.

Son objeciones legítimas.

Pero existe un elemento difícil de eliminar retrospectivamente:

antes del encuentro directo entre Shanti y la familia de Mathura ya se había proporcionado información suficiente para localizar a Kedar Nath y establecer la existencia de Lugdi.

Ese núcleo inicial es precisamente uno de los motivos por los cuales el caso continúa siendo estudiado.

SHANTI DEVI NUNCA SE RETRACTÓ
Shanti llegó a la edad adulta.

Nunca abandonó públicamente su afirmación de haber sido Lugdi Devi.

No se casó.

Murió el 27 de diciembre de 1987, a los 61 años.

Hasta prácticamente el final de su vida continuó sosteniendo aquellos recuerdos.

¿DEMUESTRA SHANTI DEVI LA REENCARNACIÓN?
No.

Al menos no en el sentido científico estricto que solemos atribuir a la palabra «demostrar».

No existe actualmente una prueba experimental universalmente aceptada que permita afirmar que Shanti Devi fue indiscutiblemente Lugdi Devi.

Pero tampoco considero intelectualmente razonable colocar automáticamente el caso dentro de la misma categoría que una leyenda, una creencia religiosa o una historia fantástica.

Existe documentación.

Existieron investigaciones.

Existieron personas reales.

Existió una mujer fallecida cuya biografía presentaba correspondencias con las afirmaciones de una niña nacida posteriormente en otra ciudad.

Y existieron reconocimientos sobre el terreno.

La pregunta verdaderamente interesante, entonces, no consiste en decidir de antemano si creemos o no creemos en la reencarnación.

La pregunta es otra:

¿Cuál es la explicación capaz de dar cuenta del conjunto de hechos con la menor cantidad de supuestos adicionales?

¿Fraude?

¿Información adquirida inadvertidamente?

¿Coincidencias?

¿Criptomnesia?

¿Construcción posterior del relato?

¿Algún mecanismo psicológico todavía insuficientemente comprendido?

¿O realmente recuerdos correspondientes a una existencia anterior?

Cada hipótesis debe ser sometida al mismo nivel de exigencia.

Rechazar la reencarnación simplemente porque contradice nuestro modelo previo de la realidad tampoco constituye investigación.

Es solamente otra forma de creencia.

EL VERDADERO INTERROGANTE
Personalmente encuentro especialmente significativo que Shanti no se limitara a decir «yo fui Lugdi».

Construyó una continuidad.

Recordaba una existencia.

Recordaba morir.

Recordaba encontrarse fuera del cuerpo.

Recordaba un tránsito.

Recordaba una revisión.

Recordaba un estado intermedio.

Y finalmente aparecía una nueva vida.

Más tarde, las investigaciones de Ian Stevenson y otros investigadores encontrarían niños en diferentes lugares del mundo que afirmaban espontáneamente recordar vidas anteriores.

Algunos de ellos también describieron recuerdos correspondientes al intervalo entre una existencia y otra.

Esto abre un campo de investigación todavía más profundo.

Porque si personas cultural y geográficamente separadas describieran elementos semejantes sin contacto entre ellas, ya no estaríamos estudiando solamente historias individuales.

Estaríamos buscando patrones.

Y en investigación, cuando determinados patrones comienzan a repetirse independientemente, merecen atención.

FUENTES Y DOCUMENTACIÓN
Entre las fuentes utilizadas para reconstruir este caso se encuentran los informes históricos relacionados con la investigación de Shanti Devi, los trabajos posteriores de investigadores de recuerdos de vidas anteriores y las recopilaciones documentales de la Society for Psychical Research.

Una síntesis documental particularmente útil puede consultarse en la Psi Encyclopedia de la Society for Psychical Research, en su entrada dedicada al caso Shanti Devi.

También resultan relevantes los trabajos de K. S. Rawat y Titus Rivas sobre recuerdos del período entre vidas en niños que afirmaban recordar existencias anteriores.

La investigación posterior de Ian Stevenson, de la Universidad de Virginia, permitió además revisar las afirmaciones atribuidas a Shanti dentro del contexto mucho más amplio de casos infantiles de recuerdos espontáneos de vidas anteriores.

Entre las fuentes históricas se encuentran asimismo las investigaciones de Sushil Chandra Bose, Jagdish Mitra y Bal Chand Nahata, cuya posición crítica resulta particularmente importante para contrastar las interpretaciones favorables al caso.

El periodista sueco Sture Lönnerstrand investigó posteriormente la historia, entrevistó a Shanti Devi y publicó el libro I Have Lived Before: The True Story of the Reincarnation of Shanti Devi.

Quien desee profundizar en el caso debería consultar tanto las investigaciones favorables como las críticas.

Porque frente a fenómenos de esta naturaleza hay una posición que considero mucho más valiosa que creer o negar de antemano:

investigar.
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